Tratamiento láser para el alcoholismo

Tratamiento láser para el alcoholismo

El alcoholismo es también una adicción en la que interactúan mecanismos orgánicos (físicos y químicos) y mecanismos psíquicos, que crean la dependencia al alcohol y la imposibilidad de dejar de beber o la sensación de pérdida del control de las cantidades de alcohol que se consumen.

El alcohol debe considerarse como droga impura, ya que estimula múltiples receptores y produce cambios en todos estos sistemas. La presencia continua de alcohol lleva a un estado denominado tolerancia o neuroadaptación.

En los últimos años, el conocimiento de los cambios en los neurotransmisores relacionados con la ingesta aguda y crónica del alcohol se ha profundizado. Las manifestaciones del síndrome de abstinencia y de avidez, que origina la supresión de su consumo hacen que los tratamientos encaminados a su alivio sean de vital importancia.

El alcohol es una droga impura (estimula receptores múltiples), por lo que no existe un tratamiento específico reportado en la literatura médica. Sin embargo, el bloqueo de receptores que participan en los mecanismos de recompensa es el procedimiento que más promete hoy en día.

Nuestro tratamiento se basa en la Hipótesis opiácea. Es conocida la activación de opioides endógenos en el alcoholismo y se ha demostrado la interacción de los receptores opiáceos en las diversas adicciones. En la ingesta crónica de alcohol, la estimulación de estos receptores ejerce una acción indirecta en los circuitos de dopamina, por lo que se activan los mecanismos de reforzamiento o de recompensa a través del núcleo accumbens.

El tratamiento con la terapia láser permite dejar de beber sin que se presenten los trastornos del tan temido Síndrome de abstinencia. El paciente no presentará temblores, ni delirio, ni sensaciones extrañas, ni inseguridad; todo lo contrario, a medida que pasa el tiempo sin la necesidad de beber, el sujeto se sentirá cada vez más seguro y recuperará la autoestima y la confianza en sí mismo.

En el tratamiento del alcoholismo se requieren tres sesiones en diversos puntos de la cara, que conviene realizar en días consecutivos. Posteriormente se hará una sesión semanal durante los siguientes tres meses.

En ningún caso el paciente debe dejar a un lado cualquier terapia individual o grupal psicológica o médica que esté realizando en ese momento.

El tratamiento láser le permite al paciente dejar la bebida de forma inmediata, ya que se pierde el deseo compulsivo de consumir alcohol y calma la ansiedad ante la nueva situación en la que no se bebe más.

Se debe recalcar que el alcoholismo es una adicción y el alcohólico puede recuperarse cuando logre dejar de beber. En los primeros estadios de la adicción, el paciente tiene conciencia de que se está enfermando y de que ha perdido el dominio sobre el consumo de alcohol, es decir, no puede no tomar alcohol o no puede poner un límite a la cantidad de alcohol que bebe; comienza a sentirse dominado por la bebida y se siente inseguro si no bebe. Es en estos primeros “escalones” de la adicción donde las posibilidades de éxito son mayores y el enfermo debe aprovechar para consultar y aplicarse el tratamiento, sin abandonarse, ya que el deterioro que produce el alcohol será progresivo e irreparable.

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